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Terra
La Coctelera

4 Enero 2012

Siente

4 ene 12

Sube o baja, entra de golpe o sal para siempre.

Llena el camino de flores o destruye todo a tu paso.

Tiembla a golpes o duerme tranquila como los niños.

Cálame los huesos como solo tú sabes o seca cada poro de mi piel.

Duerme conmigo para siempre o despiértame gritándome susurros al oído.

Desnúdame el alma o viste mis sueños, o llévate contigo cada prenda, o déjame el cajón lleno de notas.

Enséñame a rezar tus oraciones o haz que olvide el credo que aprendí en tu espalda.

Inúndalo todo con tu aroma o haz que se seque el aire y no huela a nada, y no quede nada si no estás.

Vuelve cuando quieras, vuelve siempre y no te vayas nunca, y si te vas, átame a tu paso, llévame guardada en la maleta o el fondo del bolsillo del fracaso.

Ábreme los ojos si no escucho, tápame la boca si no veo, haz que te toque si se me olvida tu sabor y déjame tu tacto en la saliva.

Siénteme a cada segundo, siente lo que quieras, siente cualquier cosa... menos nada.

28 Diciembre 2011

Decidir

28 dic 11

Tengo 30 años. He visto cosas que jamás habría querido ver. He vivido cosas maravillosas y otras no tanto. Me quedan otras mil escenas que ver y al menos otras tantas que vivir, otros cientos de escenarios que no he pisado y que espero pisar aunque sea de paso. He vivido, mejor o peor, pero he vivido. He soñado y sueño cada día, aunque hoy en día soñar sea una empresa complicada y no rendirse a la mediocridad una batalla de valientes o de ilusos. He peleado por aquello en lo que creo aunque a veces el miedo amenazara con hacerme retroceder. No he ganado muchas batallas, de hecho he perdido varias estrepitosamente, pero he ganado algunas sorprendentemente maravillosas.

Y son esas batallas ganadas y también aquellas perdidas con lección incluida, las que me han hecho libre. Libre para decidir qué quiero en mi vida y qué no. Libre para decidir quién soy, libre para equivocarme o acertar. Libre para elegir quién me acompaña en el viaje. Libre sin coartar la libertad de otros. Libre para elegir ser libre o esclava de las costumbres, de las tradiciones, de las conductas aprendidas. Libre de cadenas que no elegí.

Esa libertad me ha permitido aceptarme sin juzgarme, sentirme orgullosa de ser lo mucho o lo poco que soy. He aprendido a desaprender y ha sido una experiencia extraordinaria.

Juzgar es el camino fácil, no intentar entender lo que te cuesta comprender es salir por la puerta de atrás de la vida. No ampliar las miras es condenarse a la ceguera voluntaria. No aprender de los errores es el suicidio permanente y la intolerancia su mejor aliado. Y es tu decisión y sólo tuya, la de elegir si quieres perder la guerra de la vida.

15 Noviembre 2011

11/11/11

15 nov 11

El Viernes no se acabó el mundo. A las 11 y 11 del día 11 del mes 11 del 2011 no pasó nada, el mundo no estalló por los aires y seguimos vivos.

A veces sólo nos damos cuenta de lo mucho que apreciamos la vida cuando nos amenazan con quitárnosla. En ese momento nos damos cuenta de que no hemos viajado lo suficiente, de que no hemos ido a ese restaurante que anunciaban el otro día en los periódicos y nos apeteció visitar, que no hemos ido a aquel concierto de aquel cantante que nos eriza la piel con frecuencia. Pero lo más importante es que nos damos cuenta del valor de la gente que nos rodea. De cuanto les amamos, de a cuantas personas queremos y sin cuantas de ellas no podríamos salir adelante.La amenaza de perderlos, de que les pase algo, de que nos pase algo y sufran como sabemos que lo harían, nos da de bruces con la realidad.

Somos seres dependientes, o al menos la mayoría de nosotros lo somos en mayor o menor medida. Y me doy cuenta de que no es un defecto, sino que es, muchas veces, lo que nos enseña a apreciar el milagro de la Vida, con sus cosas buenas y malas, con sus trampas y con sus aciertos. Nos hace valorar la oportunidad de cruzarnos unos con otros, de una manera misteriosa, sin sentido o con todo el sentido del mundo. Porque no deja de ser una curiosa coincidencia cada cruce. Aquella chica que conocimos en el lugar más inesperado y nos hizo tremendamente grandes cuando nos besó en aquel en aquel momento mágico, y luego nos hundió tan hondo cuando se alejó que creíamos que no podríamos respirar. Pero respiramos y nos seguimos cruzando por azar. Y así, una y otra vez, nos mezclamos con el resto del mundo, y creamos lazos y vínculos inquebrantables o increíblemente frágiles. En definitiva, crecemos, y mirar hacia atrás crea una sensación de vértigo y emoción indescriptible que se agolpa en el pecho, y necesitamos más tiempo, necesitamos seguir teniendo la posibilidad de equivocarnos, de acertar de lleno, de querer, de que nos quieran, de sentir y que nos sientan, necesitamos vivir, cada día, cada minuto o cada maldito segundo que nos quede y que eso nos haga sentir que todo merece la pena.

Y el 11 del 11 del 2011 a las 11 y 11 no pasó nada....o de repente pasó todo.

24 Septiembre 2010

El tren que pasa

24 sep 10

8.30 de la mañana. Como todos los días cojo el tren en Atocha y me dirijo a mi centro de trabajo. Sentada en el tren, con la música puesta y aún ligeramente adormilada, observo a las personas que hay a mi alrededor, sólo miro, la música que sale por mis cascos pone el telón de fondo.

De repente algo capta mi atención. Hay dos personas a mi derecha, un hombre y una mujer, sentado el uno frente al otro. Ella, una mujer de mediana edad, lee el periódico atentamente, su rostro es serio, pienso que el madrugón no ha contribuido a alegrar su semblante. Él, un hombre de la misma edad aproximadamente, no hace nada. No capta mi atención hasta que con un gesto rápido, en realidad no tanto, pero a esas horas cualquier movimiento acelerado resulta más rápido de lo habitual, se dirige a ella y le dice algo, no lo escucho, la música me lo impide, mejor, así los gestos no  me pasan desapercibidos. Ella aparta la mirada del periódico, él cambia su postura y se acerca a ella, se conocen, es evidente, el lenguaje corporal me indica que son pareja. Ella no cambia su mirada, simplemente la orienta hacia él y espera que termine de decir lo que sea, no muestra interés, mientras que él cambia incluso de postura para enfatizar su mensaje, ella impasible, espera que termine. Él deja de hablar y se echa hacia atrás apoyando su derrota en el respaldo del asiento del tren,  tan vencido como él por el paso de los años de rutina. Ella vuelve a su lectura. Agudizo un poco la mirada y alcanzo a leer aquello que interesa a esta mujer más que la conversación de aquel que comparte con ella su cama. Y precisamente de eso se trata el artículo. Reza, en el titular, algo así como "Mi marido es un desastre en la cama". Entonces irónicamente todo  encaja o no, pero da que pensar. Y desconozco si ese hombre es un desastre o no, pero el desastre entre ellos es más que palpable. Quizás la solución a sus problemas empezaba por hablar más y leer menos, quizás compartir con él el artículo y el resto de cosas que dejaron de compartir hace tiempo sería más que aconsejable. Seguro que hay una solución, la pregunta es ¿Quieren solucionarlo?

 

PD: Aparto la mirada y miro por la ventanilla, y pienso en ella, ojalá estuviera allí en ese momento, para COMPARTIR, como hemos hecho siempre.

4 Marzo 2010

Ayer sentí miedo, no es la primera vez que lo siento y no es un sentimiento desconocido para mí. No me considero una persona ni demasiado cobarde, ni demasiado valiente. Supongo que a lo largo de mi vida he tenido etapas en las que he sido más valiente y otras es las que el miedo me ha superado.

Supongo que todos hemos sentido miedo alguna vez, no sentirlo sería más bien propio de algún temerario y, en mayor o menor escala, todos hemos estado asustados.

Siempre he pensado que sólo se siente miedo cuando se tienen cosas que perder, cuando lo que pasa a tu alrededor no te es ajeno, cuando sientes que en mayor o menor medida puedes perder el control de la situación, o cuando sientes que tus sueños o deseos pueden verse amenazados.

En realidad, mi miedo de ayer era un poco irracional, estoy sometida a bastante presión estos días y el hecho de que a mis 29 años aún no sepa qué me va a deparar el futuro, a veces, me paraliza. Sentí miedo por no saber qué va a pasar ahora que parece que va a empezar una nueva etapa en mi vida en el terreno profesional. Estoy deseando ya dar ese paso, pero es justo ese deseo, el que hace pueda sentir miedo a que no se cumplan mis expectativas.

En medio de mi ataque de pánico de ayer apareció ella, me calmó, me mostró la perspectiva que me faltaba,  me tendió una mano con la cual anclarme cuando mi equilibrio se estaba viendo amenazado. Conoce todo de mí, mis miedos, mis inseguridades, lo mejor de mí y lo peor. Sabe todo de mí al cien por cien, aunque no hable, aunque yo no diga nada ella lee dentro de mí como si todo estuviera escrito en algún manual que le regalé el día en que empecé a confiar en ella ciegamente.

La vida es como un puzzle de miles y millones de piezas. Lo que asusta, es que al final de ella, cuando todo haya pasado, cuando mirar hacia adelante ya no tenga sentido porque el final está a las puertas  y lo único que podamos hacer sea mirar hacia atrás, nos demos cuenta de que en nuestro puzzle faltaban piezas. Buscamos esas piezas una a una a lo largo del tiempo, queremos que todas encajen y nos desesperamos si no lo hacen o si ni siquiera sabemos dónde buscar. Pero no es importante encontrar todas las piezas, sólo es necesario aprender a disfrutar  de las que nos va regalando la vida y rellenar con cariño los huecos que queden, porque al final, no tendremos el puzzle completo pero habremos disfrutado del juego.

Yo por mi parte, sigo sin saber qué será de mí mañana, sigo sin saber qué me deparará el futuro, pero estoy tan contenta de haber encontrado la pieza que encaja conmigo a la perfección, la llevaba ella en un bolsillo el día que nos conocimos... el resto de las piezas ya las encontraré, o no. No importa demasiado

Te quiero

12 Febrero 2010

Pequeño paréntesis a media mañana, resaca de aburrimiento, el eco de las teclas meciéndome despacio, llevándome a ese lugar que me libera del frío que provocan las bocas que hablan pero no dicen nada.

Ya sólo son ruido de fondo, un pequeño susurro paralelo que no llega a mi mundo vertical. Pienso en ti, en mi pequeño mundo abstracto siempre estás presente, habitas en él de una manera incontrolable. Te invité a pasar un día y te quedaste a vivir, es agradable el aroma que desprendes, quizás por eso lo visito a menudo cuando necesito escaparme de este mundo que a veces me resulta tan ajeno. Quizás nací en el mundo equivocado, por otro lado es normal, nadie me preguntó si quería vivir aquí y confiar en la suerte de que algo generado al azar salga redondo me resulta demasiado pretencioso.

Por eso he inventado un mundo a mi medida, no me gusta rendirme sin luchar y siempre prefiero la vía pacífica. Sé que es demasiado idealista, que quizás nadie lo entienda, que piensen que estoy loca, no me importa, tumbada aquí, haciendo nada, pensando en todo, ajena al mundo que no elegí, me siento segura.

Es sólo una huida momentánea, nunca paso aquí demasiado tiempo, no quiero viciar el aire que está limpio, y volver a la realidad es un gesto necesario y obligado. Cierro despacio la puerta y vuelvo a pensar en ti, y tu risa me acompaña en el regreso.

Me reencuentro con las líneas, con las letras y con el sueño de que este mundo imperfecto no sea tan diferente a mis inventos. Quizás no lo sea, quizás sólo es necesario dejarse llevar por la parte positiva.

Existe una agradable conexión entre los mundos que habito, que los comunica con hilos invisibles pero fuertes, que no enmaraña la comunicación con ruidos ajenos, que  hace que este mundo sea más mío y mi mundo sea más nuestro. Esa conexión está inundada del tacto de tu piel, del compás de tu risa, de tus caricias en mi espalda, también de nuestros enfados y peleas, que siempre solucionamos con un abrazo perfecto. Está construida con nuestro esfuerzo, con los miles de "te quiero" que van más allá de su significado, cargados de eso que sólo tú y yo entenderemos, que nos mantiene unidas como une esos dos mundos míos, ahora nuestros.

26 Enero 2010

...

26 ene 10

Trazas con tus manos las líneas del camino e Iluminas cada tramo.

 Me cruzo con tu voz en cada esquina

 y sabes que eres norte y sur de mis deseos

Me anclas a la vida como en sueños y dibujas horizontes cuando ríes,

y sueño con que rías para siempre.

Vas alertando con tu cuerpo  mis sentidos y pones en jaque mis instintos

y haces que luche por tenerte a cada instante

y  las batallas se tornan dulces a tu lado

Consigues que te piense a cada paso,

que recuerde las líneas que me aprendí de memoria,

que sueñe con victorias enredadas en tu pelo.

Marcas el compás de una canción que hace tiempo resuena en mi cabeza,

el tic tac de tu aliento sostenido,

el ritmo de las notas de tu pecho.

Comenzando con el do de tus latidos

en acorde perfecto de miradas.

16 Enero 2010

Cuando nos refugiamos en esos momentos que son sólo nuestros, te miro y me basta un segundo para entenderlo todo, para desear perderme contigo para siempre donde nadie nos encuentre, para querer tenerte siempre acurrucada entre mis brazos, para soñar lejos, para creer que todo es posible porque en  algún momento lo deseamos con tantas fuerzas que se podían escuchar los gritos sordos en medio del silencio.

Hoy te he visto, como tanta otras veces, te he visto por dentro, te he visto sonreír y me has hecho vibrar. Hoy he sentido que tu corazón bombeaba mi sangre, recorriendo cada parte de mi cuerpo hasta encontrarse con ese trocito que es sólo tuyo y hacerme temblar. Y como tantas otras veces me he sentido con fuerzas para todo, para destruir y volver a construir, para dejar de ser y volver a nacer, para reinventar una y otra vez las líneas de nuestra historia.

Porque nuestra historia es así, con miles de subidas y bajadas, con miles de cosas buenas y malas, con miles de momentos mágicos y otros que olvidaron sacar al conejo del sombrero. Pero es parte de la vida vivirla y no siempre es fácil, pero hay cosas por las que merece la pena luchar y sin duda lo que siento a tu lado es motivo más que suficiente para quemar mis naves en todas las batallas que se pongan por delante.

Y  estas líneas que te escribo surgen de la necesidad de hacerte saber que estoy aquí, a tu lado, caminando junto a ti, marcando poco a poco el ritmo de un "nosotras", dejando tiempo al tiempo para aprender a querernos cada día más y mejor. Y probablemente todo lo escrito no refleje todo lo que me gustaría explicarte porque es demasiado grande y complejo, aunque seguramente es todo mucho más sencillo porque quizás no necesite explicación. Todo se basa en algo que tú y yo conocemos perfectamente, que no es otra cosa que eso que sentimos cuando nos refugiamos en esos momentos que son sólo nuestros.