8.30 de la mañana. Como todos los dÃas cojo el tren en Atocha y me dirijo a mi centro de trabajo. Sentada en el tren, con la música puesta y aún ligeramente adormilada, observo a las personas que hay a mi alrededor, sólo miro, la música que sale por mis cascos pone el telón de fondo.
De repente algo capta mi atención. Hay dos personas a mi derecha, un hombre y una mujer, sentado el uno frente al otro. Ella, una mujer de mediana edad, lee el periódico atentamente, su rostro es serio, pienso que el madrugón no ha contribuido a alegrar su semblante. Él, un hombre de la misma edad aproximadamente, no hace nada. No capta mi atención hasta que con un gesto rápido, en realidad no tanto, pero a esas horas cualquier movimiento acelerado resulta más rápido de lo habitual, se dirige a ella y le dice algo, no lo escucho, la música me lo impide, mejor, asà los gestos no  me pasan desapercibidos. Ella aparta la mirada del periódico, él cambia su postura y se acerca a ella, se conocen, es evidente, el lenguaje corporal me indica que son pareja. Ella no cambia su mirada, simplemente la orienta hacia él y espera que termine de decir lo que sea, no muestra interés, mientras que él cambia incluso de postura para enfatizar su mensaje, ella impasible, espera que termine. Él deja de hablar y se echa hacia atrás apoyando su derrota en el respaldo del asiento del tren, tan vencido como él por el paso de los años de rutina. Ella vuelve a su lectura. Agudizo un poco la mirada y alcanzo a leer aquello que interesa a esta mujer más que la conversación de aquel que comparte con ella su cama. Y precisamente de eso se trata el artÃculo. Reza, en el titular, algo asà como "Mi marido es un desastre en la cama". Entonces irónicamente todo encaja o no, pero da que pensar. Y desconozco si ese hombre es un desastre o no, pero el desastre entre ellos es más que palpable. Quizás la solución a sus problemas empezaba por hablar más y leer menos, quizás compartir con él el artÃculo y el resto de cosas que dejaron de compartir hace tiempo serÃa más que aconsejable. Seguro que hay una solución, la pregunta es ¿Quieren solucionarlo?
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PD: Aparto la mirada y miro por la ventanilla, y pienso en ella, ojalá estuviera allà en ese momento, para COMPARTIR, como hemos hecho siempre.

lyam
24 sep 2010 | 11:07 AM
hola ....
la rutina....
es el veneno de una pareja, y cuando llega es muy dificil que algo te ilusione
me gusto tu post, seguramente pasare alguna vez mas a leer alguna cosilla.
besosss
Vuelve siempre si lo deseas
24 sep 2010 | 02:26 PM
Gracias por pasarte a visitarme, espero verte pronto por aquÃ. Me alegro de que te haya gustado.
Besos
lacarcel
27 oct 2010 | 12:24 AM
Quizá no tedrian que hablar si no dejarlo, eso claramente esta muerto....
mariorod
15 nov 2011 | 09:22 PM
un saludo cuanta razon tiene tus palabras